7 consejos para una estrategia efectiva en Medios Sociales
¿Cómo sacer el mejor partido de las redes sociales? Hemos resumido en este post, algunas lecciones que hemos aprendido en ONOMU durante los últimos años.
1. Enfoca tus esfuerzos
Los seres humanos tenemos una capacidad natural para bloquear información que choca con nuestras actitudes previamente formadas y principalmente, aquella que consideramos irrelevante.
Las redes sociales nos pueden ayudar a reforzar actitudes que los usuarios tienen con nuestros productos/servicios pero serán irrelevantes si queremos crear actitudes positivas que no tengan un trabajo previo y complementario de formación de opinión. Así mismo, debemos tener cuidado de ser irrelevantes con nuestra información (efecto SPAM) pues nuestros mensajes serán ignorados y la inversión no tendrá retorno alguno.
2. “Para hacer dinero hay que invertir dinero, si no, todos los mendigos serían millonarios” The Wire
Es utópico pensar que un trabajo efectivo en Redes Sociales podrá hacerse sin inversión de capital. La comunicación, como cualquier proceso organizacional, necesita recursos económicos, humanos y de tiempo.
Que podemos lograr un trabajo efectivo con muchos menos recursos que los que exigía la publicidad tradicional, sin duda, pero de ahí a que podamos hacerlo de forma gratuita, hay un gran abismo.
El trabajo en Redes es muy demandante en términos de tiempo para la persona encargada y se requiere generar contenidos de calidad que faciliten la viralidad y por ende el crecimiento e interacción de las comunidades online.
Se requiere a su vez, una implicación e inmersión de toda la organización en la estrategia 2.0, así como la designación de un profesional responsable y la destinación de recursos para la ejecución del plan de trabajo.
3. Si el producto/servicio falla o no se encuentra, poco podrán hacer las redes por el
Las Redes Sociales, aún en mayor medida que la publicidad tradicional por ofrecer una comunicación multidireccional, requieren que el producto o servicio que ofrecemos sea de la más alta calidad y que los atributos y promesas de venta sean reales. No olvidemos que las comunidades online se nutren y se mueven gracias a las experiencias que nuestros consumidores tienen con nuestra marca.
Siempre que me imagino una comunidad online pienso en una planta. Cada comunidad es un ser vivo que necesita cuidados permanentes para crecer y florecer. Las experiencias que los usuarios de nuestras comunidades tienen con nuestra marca (producto/servicio/partido político) son como el alimento, el agua que le da vida o se la quita a nuestra comunidad.
Si nuestro canal de distribución no funciona y nuestros productos o nuestro servicio fallan, los miembros de nuestra comunidad tendrán experiencias negativas o inexistentes en su vida real con nuestra marca. ¿De qué queremos que nos hablen en el online? ¿Cómo podremos entusiasmarlos? ¿Por qué habrán de interactuar recomendar a sus círculos nuestros productos/servicios? ¿No sería lógico que nuestra comunidad en este caso no floreciera y se convirtiera en muro de lamentaciones?
Es cierto que en estos casos, las redes sociales nos servirán para escuchar sus demandas y nos ayudarán a mejorar. Sin embargo, este nuevo canal nos obliga a atender esas demandas e incorporar mejoras en lo que ofrecemos. La actitud de escucha nos ayudará a calmar los ánimos de nuestros clientes decepcionados, pero debemos comprometernos a no mantener los mismos problemas pues al final, son las experiencias positivas las que hacen que nuestra empresa, institución o partido sea exitoso o fracase, y esto trasciende los objetivos de las redes sociales para situarse etre los objetivos principales de la organización.
4. La viralidad es algo que “sucede” y no algo que “es”
Postear algo en alguna red, no lo hace viral. La viralidad es un proceso que cada vez es más exigente pues los usuarios se han sofisticado y exigen mejores contenidos a la hora de compartir.
Recordemos que lo que seleccionamos para compartir en nuestras redes es generalmente algo que nos identifica, algo que suscribimos total o parcialmente y algo al final, firmamos delante de nuestros amigos, familiares o circulo de influencia.
Lograr un contenido viral desde una organización no es tarea fácil y requiere mucha creatividad y en la mayoría de los casos, una importante inversión.
5. No todas las empresas tienen que estar en Redes
La estrategia global de comunicación es clave a la hora de decidir si nuestra empresa debe estar en redes sociales. ¿Qué vamos a comunicar? ¿A qué audiencias? ¿Estas audiencias están en las redes? ¿En cuáles? ¿Es una apuesta costo-efectiva? ¿Cómo mediremos resultados? Estas y otras preguntas se deben responder antes de tomar la decisión de entrar en las Redes y nunca se deben perder de vista en el diseño estratégico y en su ejecución.
Es también posible que al responder estas preguntas, podamos entender que para el caso particular de nuestra empresa, las redes sociales no sean el canal más idóneo para alcanzar al público objetivo. Define tu intención comunicativa antes de cualquier acción.
6. Fans no son clientes/votantes
No existe un “traductor automático” que convierta fans o seguidores en clientes o votantes. Hay que tener cuidado para no encandelillarse con el brillo de las cifras pues aunque el primer paso de cualquier estrategia 2.0 es la ampliación de masa crítica y el alcance real/potencial del mensaje, este no es ni mucho menos, el final del camino y per se, no genera retorno de inversión. El trabajo de Redes como cualquier trabajo de formación de opinión, es un trabajo de largo aliento y en este canal, requiere de una mayor paciencia en la medida que no se inicia con la garantía de un impacto masivo, como puede pasar con los mass media. En Redes, la base hay que construirla poco a poco y convertirla en validador de marca con un trabajo consistente y bien direccionado.
7. Las redes sociales no reemplazan la publicidad, el marketing o las RRPP´s, los complementan
Cuando la radio vio por primera vez la luz, los analistas sentenciaron la muerte de los periódicos. Luego, cuando llegó la televisión, nadie apostó por que la radio pudiera continuar teniendo impacto en la sociedad. Las mismas profecías apocalípticas las hemos escuchando desde que llegaron las redes sociales y sin embargo, todos los canales siguen conviniendo y creo que aunque se verán abocados a reinventarse, los tendremos cohabitando por un buen tiempo más. Cualquier estrategia de comunicación debe contar con todos los canales posibles para la emisión del mensaje y con todas las herramientas. Una estrategia efectiva debe ser hoy más que nunca transversal y debe saber complementarse.
Lo más interesante de esta nueva fase de la comunicación es que creo, nos hace repensar no la comunicación en sí, sino las mismas organizaciones. ¿Somos relevantes para nuestras audiencias? ¿Nuestro producto, sea comercial o político, aporta valor? ¿Estamos preparados para la crítica y el cambio?
Atrevernos a tener un intercambio más directo con quienes soportan nuestra organización, sean clientes o votantes, nos obliga mejorar cada día y a tener la capacidad suficiente y la voluntad para incorporar cambios en nuestros procesos con el fin de ofrecer un resultado cada vez más ajustado a lo que se espera de nosotros. Solo de esta manera lograremos que los efectos de este nuevo canal tengan un impacto real dentro de la estrategia global de comunicación y acompañen efectivamente el logro de resultados.
¿Conversamos? @Lulabueno
